viernes, 16 de abril de 2010

MI PRIMER GATO.

Lamentablemente no tengo ninguna foto de él. Pero era más o menos como el de la fotografía, gris, el típico gato europeo de siempre. Para mí era el más bonito del mundo. Nos lo regaló una vecina, acababa de nacer y yo me dispuse a cuidarlo con todo el esmero. Yo tenía cinco años y me gustaba tanto jugar con él que abusaba demasiado y un buen día, se cansó de mis travesuras y para desasirse de mí, me arañó una pierna sin querer. Echó a correr con mi madre detrás portando una escoba. Ante tal asedio, optó por lanzarse por la ventana, menos mal que era un primero y no quemó ni siquiera la primera vida de las SIETE que dicen, tiene los gatos.
Regresó manso y arrepentido a casa, a partir de entonces no volvió a ocurrir nada parecido. Este gato nos acompañaba por las calles del pueblo donde vivíamos por aquel entonces, a nuestro lado sin avanzar más rápido ni abandonarnos, era como un perro fiel.
Pero mi gozo en un pozo, porque aproximadamente a los dos años, empezaron a circular rumores en el pueblo de que mi querido gato se comía las gallina. Empezaron a perseguirlo por todas partes para acabar con él portando una herramienta de labranza. No podíamos retenerlo en casa ya que estaba acostumbrado a entrar y salir de la misma, era aventurero aunque siempre regresaba a su hogar.
Mi familia tomó la decisión de alejarlo del peligro y llevarlo a otro sitio donde no lo persiguieran para matarlo. Preguntaron a otras familias si quería adoptarlo pero nadie quiso. Yo estaba desesperada pero a pesar de mi corta edad comprendí que mi gato corría peligro y ahogando mi tristeza y dolor por la pérdida, me resigné, aunque no estaba de acuerdo en absoluto ni con apartarlo de allí y de mí y mucho menos de que los vecinos no atendieran a razones y se comportaran de aquel modo tan injusto y agresivo.
Lo llevaron a varios kilómetros de distancia a un lugar seguro lejos de la carretera y en medio de casas y huertas donde podía subsistir, él era un gato “busca.-vidas”.
Al cabo de tres días el gato regresó a casa sano y salvo. No nos explicábamos como había podido volver desde tan lejos.
Mi familia accedió a tenerlo unos días en casa y comprobar si volvía a ocurrir lo mismo pero el gato quería salir como siempre a hacer sus escapaditas y sucedió lo que temíamos: volvieron a perseguirlo.
Con más pena todavía por perder a mi amigo por segunda vez después de la heroicidad que había hecho al volver con nosotros, tuve que soportar que lo volvieran a alejar de mí, esta vez mucho más lejos y para siempre.
Mi querido y primer gato gris, no regresó nunca más, dejando en mí, en mi mente infantil y amante de los animales, un profundo y terrible pesar. Y lo más indignante: Se comprobó que no era él quien mataba las gallinas que siguieron desapareciendo y muriendo en las garras de otros animales como pequeños zorros que las atacaban en la noche. Pero ya no había remedio.
El que los animales no tengan unos derechos es totalmente injusto.

MI SUEÑO INFANTIL DE SUBIR A UN CABALLO.



Mi amor por los animales ha nacido conmigo. Sin tener referencias en mi casa de la existencia de ningún animal todavía, yo soñaba con incluir en mis juegos infantiles la presencia de perros, gatos y cualquier otro que se dejara acariciar y mimar. La especie equina me atraía de modo especial a pesar de que a mi madre los animales de gran tamaño le daban algo de miedo y en los primeros años de mi vida, yo estaba siempre con ella. Pero lo innato pesa más que nada. Una inclinación especial que nos lleva a determinadas cosas suele ser más fuerte que otros razonamientos.
Por donde yo vivía pasaba una vendedora de pan. Toda la mercancía la portaba un precioso, dócil y fiel caballo que caminaba al paso de la señora por las calles vecinales y luego también la transportaba a ella por la carretera de un pueblo a otro sirviendo el pan a domicilio.
Yo me empeñé a pesar de mi corta edad, unos cuatro años en subir al caballo y aprovechar para acariciar su pelaje y su cara de bueno. Mi madre tenía miedo pero la vendedora me apoyó en mi deseo diciendo que no había ningún problema que su caballo ni se movería sin la orden de ella y que no corría peligro. Ví cumplido mi deseo, mi sueño de subi a un caballo real ya que hasta entonces lo había hecho en los tiovivos de la ciudad y los caballos mecánicos que circulaban por ella para la diversión de los niños.
Me sentí muy feliz. Ese recuerdo es imborrable. La única pena es que no tengo ninguna fotografía que plasmara tan bonita experiencia.

miércoles, 14 de abril de 2010

COMENTARIOS

El principal objeto de este blog es profundizar en el conocimiento del Reino Animal, apoyar la meritoria labor de las Asociaciones Protectoras y de todo aquel que de alguna manera esté luchando por favorecer y mejorar la calidad de vida y el respeto por los animales en general.
Quiero hacer una recopilación lo más informativa, amplia y explícita posible de todo cuanto pueda ser de interés para llegar a conocer a todos y cada uno de los animales que nos acompañan a través de los siglos en el Planeta, principalmente de los animales de compañía y de los que de un modo o de otro sirven de ayuda y utilidad para el Ser Humano.
Todo aquel que lo desee podrá opinar, comentar e incluso aportar su "granito de arena" con sus conocimientos y su colaboración. Es de lo que se trata y además muy enriquecedor.
Espero y deseo que resulte ameno, positivo y provechoso.

COMENTARIOS

viernes, 9 de abril de 2010

VACAS, OVEJAS, CABRAS, ETC. (Imprescindibles por todo lo que recibimos de ellos)




LOROS, COTORRAS, YACOS... (Divertidos, exóticos compañeros que pueden hablar)


EL DELFÍN: Un ángel acuático.


LOS CABALLOS: Libre, perfecto y noble


EL GATO: Eran dioses en el antiguo Egipto


EL PERRO: (El mejor amigo del hombre)


HOMENAJE AL MUNDO ANIMAL


Ellos, los animales son nuestros "hermanos pequeños". Nos acompañan a través de los tiempos, del espacio y de la propia evolución de la especie. Son naturaleza y vida.
Son esenciales en todos los aspectos.
Desde este blog, quiero rendirles un homenaje. Con:
- Fotografías
- Datos
- Anécdotas
- Hechos reales
- Acontecimientos
- Y mi propia experiencia con ellos. Con lo mucho que dan a cambio de muy poco.